07/06/10

"Vuela Marinera" por Sergio Domínguez



¡VUELA MARINERA!

¡Vuela Marinera, vuela!

Sobre la mar en calma,

peleando con la ola,

la trainera ya no boga,

¡La Marinera vuela!

Baten alas, que no remos.

Desafía su proa al viento.

Muestra la popa al vasco,

el patrón la espalda al gallego

y a lo lejos, Astillero.

¡Vuela, barco castreño!

Por bahías y por puertos,

por rías y en mar abierto,

nunca se vio en el Cantábrico

trainera con tan bravos remos.

De rojo se tiñe el cielo.

De rojo calles y plazas.

Y al ver ondear la bandera,

todo Castro alegre exclama:

¡Vuela Marinera, vuela!

Sergio Domínguez. Madrid, 18 de mayo de 2010

19/05/10

"Bóveda de entrada a la cueva de La Cubilla" por Guillermo González Yacob



"Te felicito por esta imagen que traspasa los límites de la realidad. Crea desconcierto e inquietud y transporta al espectador a un mundo onírico y mágico.
Poco después de ver esta imagen visité la cueva por primera vez y me fascinó cómo, en un lugar tan majestuoso, fuiste capaz de abstraer la tremenda oquedad en una perspectiva tan insólita, dándole un nuevo significado.
Es esa forma de mirar, la que distingue a un gran fotógrafo.
Bienvenidos al reino de Hades."

Guillermo González Yacob www.flickr.com/photos/ggyacob

24/02/10

"Compromiso en las bancadas" por Oscar Prada Campaña



Lo primero que se me ocurre al escribir, Fernan, es darte las gracias por un montón de cosas buenas, pero aquí he venido a hablar de tu libro así que las gracias te las doy sobre todo por eso, por el magnífico y generoso regalo que has hecho a Castro con Una Mirada Azul.

Lo que nos muestras de manera luminosa no deja lugar a dudas: en Castro Urdiales aun queda “casta” y mucha belleza digna de ser admirada y conservada; pero también nos señalas en el prólogo, que nuestros abuelos nos entregaron un tesoro desbordante de gemas preciosas, muchas de las cuales ya sólo van a dejar en el cofre de nuestros nietos un rosario de recuerdos en blanco y negro, y otras cosas mucho peores... si no asumimos el compromiso de evitarlo.

Siempre has sido un tipo de mirada afilada Fernan, por eso creo que en realidad lo que nos has regalado bien podría ser Un Cincel Azul. Cincel que ojalá sirva para que cada uno de nosotros se comprometa a abrir sus propias ventanas -como has hecho tú- a través de los muros de abandono y hormigón que vienen asfixiando tanta vitalidad y creatividad en nuestro“pueblo”.

Hablamos de nuestra historia y del futuro de Castro, pero en realidad se trata de un compromiso en el presente con nuestra propia sensibilidad, con nosotros mismos; se trata de entrega, de trabajo perseverante, de entusiasmo compartido...de generosidad. Esto es lo que para mi trasmite esta fotografía donde estalla la pasión y el compromiso personal que hay detrás de Una Mirada Azul y mucha de la emoción colectiva que hay delante.

Castreños, viendo como va la regata va a ser muy difícil acabarla en condiciones pero sabiendo que contamos en la trainera con gente como Iker Jimeno y Fernando Sanchoyarto tenemos asegurado lo más importante ¡con ese compromiso en las bancadas es imposible perder, venceremos, aunque “ganemos los últimos”!

¡AÚPA CASTRO! Siempre


Oscar Prada Campaña

07/02/10

"Al encuentro de las olas" por Ricardo Zorrilla



Hace tiempo que compartimos unas horas alrededor de tu libro, y esta fotografía, lo sabes, me sumergió, en un instante, en un recuerdo tan vivo…
Me hizo revivir en tierra lo experimentado en la mar. Pudimos haber hablado de la técnica del surf, de sus reglas, de campeonatos, de su estética…
Dejamos lo superficial y nos acercamos a las primeras sensaciones que el protagonista de este instante debió sentir y que en otros muchos momentos había disfrutado yo.
Estoy solo, no tengo prisa, el segundero ya no existe, solo existe el tiempo que marcan las olas, aquí no mando yo. La mar está ordenada. Una ligera brisa me da la bienvenida en el mismo instante en que las primeras espumas llegan a mis tobillos y entierran mis pies. La temperatura es agradable.
Las barras en el horizonte se acercan con un color más oscuro. A unos metros un pitorro bucea, la gaviota sobrevuela la orilla, mi bañador se moja. La primera serie comienza a romper. Siento el neopreno mojado antes de que el agua le alcance, me anticipo al cambio de temperatura. Las primeras espumas, lo que fueron olas… Ya estoy listo.

Ricardo Zorrilla Rodríguez Rojo, Castro Urdiales.
izquierdadesonabia@yahoo.es

12/01/10

"El salto del ángel desde La Escalerilla" por Jose L. Villanueva y Alpha Kappa



A punto está el verano

de incendiar el aire,

a poco de robar a mediodía

las sombras de los hombres y las cosas.

Se acerca el fin de curso.

Pronto sabremos

quién resolvió y quién no las ecuaciones,

quién supo calcular en caída libre

el espacio recorrido por los graves,

quién acertó con el kilómetro y momento

en que dos trenes

partiendo en dirección contraria y desigual velocidad

se encuentren,

cuántas clases de oraciones sabes

o si eres bueno en el do you prefer milk or coffee.

Pero ahora es otra clase de saber,

se trata de probar si se es o no cobarde,

de despejar otras incógnitas,

si te atreves a confiar en el amigo

que te dice que te lances de cabeza,

de aplaudir y de admirar al que hace el mejor chombo.

Ahora toca ver del mar saltar a trozos

las esquirlas que el látigo del sol

al golpearlo levanta,

la montaña violenta de espuma al tirarse de boya,

el juego incansable de bañarse una vez y otra vez

y después de bañarse otra vez bañarse una más.

Ahora es el olvido de las horas,

el traje de sal en la piel y en el pelo,

la alegría salvaje de estar vivo y darse cuenta,

de empezar a gritar,

sin venir a cuento, porque sí,

de intentar ver si Mari y sus amigas.

Mira cómo vuelo.

Alpha Kappa


Hace muchos años (verano del 91) hice un viaje en moto por la costa cántabra, desde la provincia de Lugo (de donde soy) hasta Santander. No sé qué tienen los pueblos del Norte que a medida que los vas visitando te vas embriagando de ese halo de identidad propia, de ese olor característico a humedad, a verde, a tierra oxigenada, de esos rasgos comunes de la idiosincrasia de la zona; por eso, cuando veo las fotos de Castro Urdiales, pueblo en el que nunca he estado, vislumbro rincones, luces y colores de mi tierra lucense, en concreto de un pueblecito costero llamado Foz, donde pasé mis primeros 20 veranos de vida.


Cuando ví la foto "el salto del ángel" tuve de inmediato un flashback a los veranos de mi infancia, donde iba con mi hermano al puerto a pescar anguilas, donde habia (y hay) escalinatas de piedra de acceso a los barcos pesqueros iguales a las retratadas.
Ver esa foto me ha traído buenos recuerdos que casi tenía enterrados en la memoria. Recuerdos de una época que, aunque nunca volverá, viví con gran intensidad.
Gracias por haberme refrescado la memoria.

José L. Villanueva, Valencia

31/12/09

"Una Mirada Azul...Un fiel reflejo" por Ricardo López "Cortu"



Hacía tiempo que quería dedicarle unas palabras, pero no encontraba los términos y adjetivos adecuados para hacerlo, de hecho, ahora mismo tampoco los encuentro, pero ya lo he postergado demasiado, puedo partir diciendo que me resulta francamente difícil el poder resumir lo que pienso de "Una mirada Azul", Si como dice Ken Roswell, las fotografías proceden del interior del fotógrafo, yo añado que lo que el alma habla, termina aflorando por algún lado, y éste libro en un buen ejemplo, a menudo se define la fotografía como "El arte de pintar con la luz", sin luz, no hay color, no hay formas, no hay sombras, y esa luz tan del norte y de su Castro, están plasmadas de forma magistral en este trabajo, conforme pasas las páginas, sus imágenes se convierten en palabras, éstas van alejándose para dejar paso a los colores, los colores a los reflejos, los reflejos...uff, los reflejos nos enseñan la luz y lo más importante...su mirada.
En el tema personal... he tenido la gran suerte de conocer al autor, deciros solamente que si como fotógrafo es un genio, como persona... es un fenómeno, sólo hay que mediar 3 ó 4 palabras con él para darse cuenta de ello...disfruta con los momentos presentes y al escucharlo hablar de fotografía, te das cuenta al instante que se divierte con lo que hace, y que ante todo... es un apasionado de este arte, sin lugar a duda sus fotos nos incitan a valorarlo como tal.
Gracias Fernando por enseñarnos a ver a través de tu paciente mirada.
Gracias Maestro.

Ricardo López "Cortu"

19/11/09

Ramón Torrelledó dirigiendo en Santa María

En este preciso instante contemplo las páginas de esta obra fotográfica. Me he fijado en la exquisitez de esta imagen que me recuerda a los pequeños instantes del camino recorrido. Una se siente maravillada por la expresión de alguien complacido, tal y como se aprecia por el simple gesto que realiza en ese momento, congelado a través del objetivo de la cámara.
La imagen muestra a un hombre de traje elegante y con melena que le llega hasta la altura del cuello. Tengo una sensación de admiración por alguien concentrado y que parece disfrutar con lo que está proponiéndose en ese instante. Es el creador de hermosas melodías que resuenan en nuestros oídos, profundizando en el interior de nuestro ser produciéndonos sentimientos insospechados e inciertos. Su cabeza erguida, los brazos entornados y el gesto de sus manos dirigiéndolas a sus almas para poder crear la armonía y trasmitirla hacia las mentes abiertas a escucharla. Su posición me parece muy hermosa y me hace ver que todos deberíamos sostener la idea de esta imagen, nítida y clara, sobre lo que significa expresividad y pasión por lo que nos gusta y queremos de verdad.
Esta fotografía me dice que debo disfrutar y aprender a disfrutar lo que tengo. Y he de hacerlo con tal intensidad que me haga alcanzar los momentos más felices de mi vida, como sería el caso del músico Ramón Torrelledó, que son sin dudarlo esos pequeños detalles que a uno le llenan plenamente.

Andere Galván


Ramón Torrelledó es un director de orquesta castreño que vive dedicado a la música en Rusia. Todos los años, en la época de navidad, suele recorrer Cantabria dando una serie de conciertos que tienen una gran acogida. En Castro Urdiales, en concreto, se celebra en la iglesia de Santa María y es tanta la expectación que levanta que para disfrutar del concierto tienes que acudir pronto, so pena de aguantar largas colas.

Esta imagen fue tomada en el año 2006. En aquel momento consideré que una imagen de Ramón dirigiendo podía resultar interesante para este libro así que me planteé como hacer algo distinto y original. Llegué a la iglesia muy pronto, cuando los músicos comenzaban a preparar sus instrumentos, estudié distintas ubicaciones y tomé sitio en primera fila, más pensando en disfrutar en un primer momento del concierto que en las fotografías que pudiera tomar. En un descanso del mismo me dirigí con mi cámara al ábside de la iglesia, apostándome en una ubicación que me había resultado interesante en mi reconocimiento antes del comienzo del concierto.

Recuerdo muy bien la sensación que tuve al contemplar la escena desde ese ángulo. La imagen de Ramón destacaba en lo alto, tanto de los músicos como del público. Sin dudar un momento apunté mi cámara al que para mí era el protagonista absoluto de aquella escena.

Con un teleobjetivo de 300 mm. la imagen que podía ver por el visor era de una gran expresividad, un fondo negro en el que destacaban tanto la cara como las manos del director en constante movimiento. La luz era tan escasa que pese a llevar la abertura a f/4, el máximo en este objetivo, y seleccionar un valor de ISO 3200 la velocidad de obturador era de 1/15 de segundo. No tuve más remedio que subexponer dos pasos para que la velocidad subiera al menos a 1/60 de segundo. Gracias al posterior revelado del archivo RAW pude recuperar parte de la luz que le faltaba a la imagen original y eliminar el ruido digital provocado al usar una sensibilidad tan elevada. Elegí cuidadosamente el fondo para que aportara algún detalle sin llegar a distraer, enfoqué en la cara de Ramón y comencé a disparar en ráfaga con la esperanza de que alguna de las imágenes resultantes consiguiera congelar el movimiento del director a la vez que transmitir la esencia de lo que allí se estaba viviendo.

Tomar una fotografía responde a un impulso y una decisión muy personal. La imagen resultante representa para ti como autor un valor que está muy ligado a los recuerdos que evoca. Cuando tienes la suerte de poder publicarla esa imagen cobra vida propia y a partir de ese momento toma un nuevo significado dependiendo de quien la observe. Muy a menudo me pregunto donde acaban mis fotografías, cuales son los sentimientos que evocan en los espectadores que ahora las contemplan y es por esto que me ha sorprendido gratamente leer el texto que Andere ha redactado acerca de esta imagen. Ella no estuvo presente en ese lugar y en ese concierto, no vivió en directo la emoción que supone ver dirigir a Ramón Torrelledó con toda su fuerza y expresividad ni tuvo el placer de escuchar a la Orquesta Sinfónica Rostov en un lugar tan maravilloso como la iglesia de Santa María pero contando tan solo con una imagen ha sido capaz de experimentar un montón de sensaciones, las suyas propias, al igual que lo hicieron en su momento los cientos de espectadores que allí se encontraban.

Sin duda alguna, no todo el mérito reside en la calidad de una imagen sino, tal y como es el caso, en la sensibilidad de los ojos que la contemplan. Enhorabuena Andere por mirar así.

F.Sanchoyarto

13/10/09

"Al pairo del temporal" por Jep Flaqué

Que mejor lugar para conocer a Jep Flaqué que los acantilados de Liencres.
Él venia desde su Cataluña en busca de esa bravura del Cantábrico que tan bien conoce, pero sin embargo, aquella mañana nuestro Mar se mostraba en calma, inusualmente plácido.
En la Naturaleza las cosas no ocurren cuando uno quiere y esto en el fondo es lo que yo creo que más debe alegrar a un fotógrafo de paisaje. Siempre existe la posibilidad de volver al mismo sitio en otro momento con la esperanza de mejorar una imagen, porque al final de todo, una de las muchas cosas en las que Jep y yo coincidimos es que la fotografía es para nosotros tan solo la excusa que nos hemos buscado para estar ahí fuera.
Si queréis ver el magnífico trabajo de Jep y comprobar por vosotros mismos lo que ha disfrutado haciendo sus fotografías, podéis visitar su web http://www.jepflaque.com/
Os dejo con sus palabras.
F.Sanchoyarto



Hay gente que piensa que una fotografía es tan solo un “clic”. Pero yo prefiero pensar que se ha captado un momento especial e irrepetible. El autor ha detenido el tiempo, ha congelado un instante, ha atrapado un recuerdo…

Así lo demuestra esta fotografía, un momento irrepetible y que jamás volverá a ser el mismo como tampoco existen dos olas iguales. Un capricho natural retratado de tal forma que prima la fuerza del mar pero a la vez envuelto en un halo de suavidad y frágil entorno. Otra vez el hombre y la naturaleza, otra vez esa dualidad…

Si no fuera porque te conocí hace menos de una semana, podría pensar que se trata de una imagen fruto de la casualidad o de un golpe de suerte, pero los dos sabemos que no. Horas y horas dedicadas a aprender a mirar, a saber esperar, a estudiar la situación, a repetir y repetir tan solo con la excusa de la fotografía y la gran satisfacción de poder estar unos minutos junto a la naturaleza. Esa dulce combinación y unas gotas de locura son el resultado de este conjunto de imágenes con la que nos dices algo más. Este libro transmite.
Dan ganas de correr hacia los acantilados y seguir esperando ese momento sin importar como y cuantas horas pasaran hasta que lo encuentres y si lo consigues, cerrarás la mochila con una sonrisa y gran satisfacción personal … tan sencillo, tan simple … una imagen, una emoción, un sentimiento.

Le has robado un segundo al mar para plasmarlo y embellecerlo una eternidad… una mirada azul.

Bona llum i bona sort!

Jep Flaqué

04/09/09

"Ver a través de la fotografía" por Javier García Figueroa



Una serie de hechos ocurridos en los últimos meses han hecho que mi curiosidad por el mundo de la fotografía artística crezca exponencialmente y los culpables son Richard y Fernando Sanchoyarto. El primero por el respeto y conocimiento que demuestra por el trabajo de su hermano. El segundo, influyendo de manera fundamental en mi citada curiosidad, por las sensaciones que me ha hecho experimentar.

Cronológicamente estos hechos han sido:

1. De mi relación con Eva y Richard Sanchoyarto y durante las sobremesas y conversaciones mantenidas, descubrí la pasión que Richard siente por el trabajo de su hermano, no desde el lazo familiar que los une, sino de una manera desafectada desde el conocimiento profundo de las fotografías realizadas por Fernando. Me habló de un trabajo basado en la paciencia, la observación pausada, la creatividad, la sensibilidad, las horas de espera y el amor a su tierra. En esas conversaciones me enseñó en la pantalla de su móvil algunos ejemplos de las fotografías que Fernando realizaba y aún en ese formato inadecuado tengo que decir que quede muy impresionado y con ganas de ver más.

2. En nuestros siguientes encuentros Richard nos comentó que Fernando estaba preparando un libro de fotografías, y como es lógico, mi interés por ver el resultado final fue enorme. De alguna manera hemos vivido con pasión la creación del libro pues hemos tenido conocimiento de los pequeños detalles que hacen que algo con un contenido único sea único: el porqué del diseño elegido para el libro, el porqué del papel elegido en cada una de las partes del libro, el proceso de gestación del prólogo, el por qué de los 5 capítulos, el porqué de algunas composiciones, … en definitiva hemos vivido el esfuerzo y cariño que Fernando ha puesto en su obra.

3. POR FIN TENGO EL RESULTADO FINAL EN MIS MANOS. La primera sensación que tengo es de satisfacción. Suele ocurrir que cuando esperas durante algún tiempo algo espectacular, en el momento de recibirlo el resultado final no alcanza lo que tu imaginación había supuesto, con lo que la decepción es enorme. En este caso ha sido justo al revés, mis expectativas han sido claramente superadas.

4. Pasadas unas semanas vuelvo a visionar el libro, y como el buen vino, ha ganado en calidad. Calidad trasmitida, calidad en lo que percibo, calidad en el recuerdo del significado de alguna de las fotografías,…. Fernando dice en su prologo que su libro “pretende reflejar una visión muy personal y original de Castro Urdiales” y que “quizá cada uno tengamos una perspectiva única de la ciudad…” Aun cuando no conozca Castro yo también tengo mi perspectiva “única” creada a través del viaje de este libro.

5. EPILOGO. Hace un tiempo cayó en mis manos un artículo que hablaba sobre la fotografía artística del que extraigo algunas frases, que una vez visionada la obra de Fernando, han tomado su justo significado

a. La pieza va a vivir siempre contigo

b. ..se convierte en un privilegio porque investigas, conoces a los artistas, desarrollas una relación ... En definitiva haces amigos y es muy gratificante a la hora de conocer y adquirir la obra y llevártela a casa.

c. La pieza te tiene que decir algo, .. Hay que tener presente que compramos las piezas con la intención de que te acompañen el resto de tu vida

d. ..se debe tener presente que coleccionar fotografía no es un tabú, como algunos pretenden. Luego deben dejarse asesorar y comprar lo que les pide el corazón»

Gracias Fernando por tu trabajo, gracias Richard por acercarnos a él.

P.D.: “No se puede decir que se ha visto realmente una cosa hasta que no se haya hecho un fotografía de ella”. Emile Zola

Javier García Figueroa

"A Fernando" por Javier Garay

El artista a solas en su mundo
logia la libertad de la fantasía
dándole a su obra, etiqueta de milagro.

Funde con la cámara mágica en sus manos
los rectángulos con el color del prado,
dando vida a las líneas de la mar
consiguiendo que sean suspiros de belleza.

Bella, bella, en belleza torna la imagen
tanto amor manifiesta este viaje de color
que aunque el artista no esgrime prosa,
con la naturaleza se torna en vencedor.

El alba, la noche, el prado, el arbol, las figuras ondas y cascadas,
la costa, la mar y el quiebro de la montaña
y los jaros y las rosas y todas, todas las formas de las cosas.

Luz, color, sombras, relieves, suspiros, crestas y senos,
caras flageladas, caras húmedas de pescador de barcos y escalas,
caras sugerentes, bellas y cansadas.

La imagen del alma sobre el papel crepita
porque esa es el alma del artista
que quiere llevar a otras almas
lo que la luz y sombras, la pasión y el amor le dictan.

Cantan tus ojos Fernando,
lo que cantas en la fotografía;
la nostalgia, la amistad,
y la niñez infantil perdida.

Pero como canta el artista
en su imagen de papel,
su ensenada de Ostende,
su pedregal verde, verde otra vez.

Punto a punto, tono a tono
como en orden militar pasa revista
a nuestra gloria castreña
que no es ni más ni menos
que lo que ofrece la vista.

Javier Garay, 24 de agosto de 2009

29/08/09

"Sobre la soledad" por Enrique Yeves

Generalmente, las opiniones y comentarios que recibo para publicar en este blog provienen de amigos que conocen bien mi trabajo. Sin embargo, las líneas que podéis leer a continuación están escritas por alguien que prácticamente no me conoce personalmente pero que me ha demostrado poseer una gran sensibilidad. Creo que Enrique ha sabido expresar, mejor que yo mismo incluso, como es ese sentimiento que un fotógrafo tiene cuando se enfrenta al trabajo cotidiano, intentando concentrar en un instante lo mejor de esa escena en la que se encuentra inmerso. No se si Enrique es fotógrafo, lo que para mi está claro es que conoce muy bien como funciona el proceso creativo, puesto que en el fondo se puede sentir lo mismo al apretar el disparador de una cámara, ante un lienzo vacío o frente a un folio en blanco a la espera de ser llenado con nuestras palabras....
F.Sanchoyarto


Hace ya tiempo que un gran amigo llamado Richard, me venía enseñando, con gran orgullo, una serie de fotos que llevaba en su móvil y que había realizado su hermano. La primera vez que las vi quedé muy sorprendido al contemplar aquellos paisajes atemporales extraídos de un mundo estático. He de reconocer que me encantaron esas composiciones de una naturaleza casi irreal. Cuando Richard me anunció que se iba a publicar un libro con las fotos de su hermano, rápidamente me apunté en la lista de solicitantes.

Cuando al fin tuve el libro en mis manos lo ojeé rápidamente para ver lo que me iba a encontrar. De los cinco capítulos del libro, inmediatamente me llamó la atención que existiera uno sobre la gente. Las fotos que yo había visto eran de objetos, paisajes, primeros planos encuadrados en un fondo con largos tiempos de exposición. No sabía cómo un fotógrafo de este tipo de paisajes pasaría el examen de la temporalidad de la persona. La primera foto que vi, con un chico congelado en un salto, resolvió gratamente mis dudas. Sólo entonces, retomé el libro desde el inicio con tranquilidad.

Una vez terminé de ver todas las fotos, Richard me propuso elegir una foto y hacer un comentario de ella. Desde el principio lo tuve claro. Aunque los paisajes me habían impresionado, había una foto que me había calado más hondo. “Pescador haciendo carnada para el congrio” me impactó. Una composición descentrada, inquietante, el mar que se intuye más que se ve, una hora intempestiva y un solo personaje eran las características de la lámina. La foto me recordaba los cuadros de Edward Hopper, a sus hombres tomando café en un bar por la noche, a esas mujeres en habitaciones tristes o a cierta acomodadora de teatro apoyada contra la pared. De una manera general, esa foto retrataba, para mí, la soledad de la persona enfrentándose al trabajo, a su vida, a los desafíos personales. Me dijo Richard que el pescador era “El Rubio”, sin embargo, yo veía, como en los cuadros de Hopper, no a una persona, sino un conjunto de sentimientos. Mirándola de nuevo me empecé a imaginar a Fernando, ya no con un cuchillo y un pez, sino con sus cámaras, sus objetivos y su trípode. Poco a poco se me hizo más tangible su imagen, levantándose muy temprano, para poder llegar al punto preciso a la hora exacta y sacar dos o tres fotos antes de que la luz hubiera cambiado y ya no fuera la adecuada. Me lo imaginaba viendo las fotos y llegando a la conclusión de que al final las condiciones no eran las óptimas y que habría que repetirlo otro día. Entonces recogería la cámara, sus objetivos y el trípode, y volvería a casa, y siempre estaría sólo. En ese momento dejé de ver a “El Rubio” por completo y sólo vi a Fernando.
Enrique Yeves

13/08/09

"La Mirada Azul de Don Tertulio" por Miguel Angel Peláez

Con la publicación del libro de F.Sanchoyarto estaban Don Tertulio y unos amigos ojeándolo por la mañana al lado del ayuntamiento, frente al establecimiento hostelero “La Cierbanata”, donde se presta a todo aquel que lo quiera ojear.
El asombro de Don Tertulio crecía por momentos ante las imágenes que desfilaban página a página.
Al pasar a la página 80 Don Penilicio no pudo aguantar su comentario.

- Madreee, pero ¿vosotros creéis? ¿Cómo es posible hacer semejante fotografía? ¡Asombroso! ¡Si parece que se pueda meter la mano en el charco ese!. Fijaos, fijaos cómo se ven las piedras del fondo. Y de ahí la vista se va hasta el sol, que cae en el horizonte.. ¡Y para colmo hay un barco en la escena! ¡Ahí es nada!¡Y qué colores! ¿Cómo harán estas fotografías?
- Esta gente tiene unas cámaras que lo hacen todo – Añadió Don Zenón.
- No seas infame, replicó Don Tertulio, ¡que te dejen a ti una cámara de esas, te coloquen en el mismo sitio y a ver que consigues plasmar!. La fotografía es mucho más. Tengo un sobrino aficionado y cada día aprende una cosa nueva.
- Seguro que si voy una tarde a esas rocas consigo un atardecer parecido, aseguró Don Zenón un tanto arrogante.
- Pero ¿os creéis que una fotografía como esta se hace en unos minutos?. Dejando a un lado la técnica, ya de por sí difícil, el tal Sanchoyarto seguro que fue al mismo sitio varias veces porque ya tenía un atardecer en su cabeza y sabía lo que quería enseñarnos. A buen seguro buscó un ángulo, intentó fotografiar, cuando se iba ya para casa encontró el agujero de marras y tuvo que volver varios días al mismo sitio para encontrar de nuevo las condiciones idóneas y traértelas aquí. Y si no fue así en esta foto seguro que si lo fue en otras, te lo puedo asegurar. ¡Se ve bien que las fotografías de este libro están cargadas de nuevos ángulos y grandes paciencias!... argumentó Don Tertulio.
- ¡¡Totalmente cierto!!, reseñó Don Penilicio. Según dijo el autor el otro día en la prensa, para alguna fotografía se puede tardar meses o incluso años... y no solo paciencia sino buen ojo, es lo que requiere el que así fotografía.
- Pues el libro este está cargado de esas cualidades, volvió a añadir Don Tertulio. ¿Queréis una prueba más? ¡Abramos otra página al azar!.

Abrieron el libro, un poco más adelante, hacia las imágenes que aún no habían contemplado, y se les presentó la fotografía de la página 117.

- ¡¡Reostia!! Igual tengo que daros la razón, porque un atardecer como ese no se ve todos los días, ¡¡que grandeza!!, asintió sorprendido Don Zenón.
- No, no te quedes con más dudas, que todo está bien recogido, añadió Don Tertulio. Vamos al final del libro y comprobarás que pocas cosas aquí son al azar.

Fueron al indice fotográfico, donde se recogen ciertos datos de cada imagen y aunque nuestros amigos poco entendían de diafragmas y velocidades de disparo, sí prestaron atención a otras cosas como el lugar o la hora de la captura.


- A ver, a ver… ¿tu te crees que hay mucha gente en el monte Cerredo a las 21:40 para sacar una fotografía como ésta?, preguntó Don Tertulio.
- Ciertamente, ha captado unos colores increíbles y ha sabido congelar el momento para nosotros, concluyó Don Penilicio.
- Paciencia, amigos, paciencia y gran profesionalidad es lo que nos ofrece nuestro paisano, resumió Don Tertulio. ¡Y un testigo para nuestros nietos!, que hay aquí detalles que irán desapareciendo con los años. Y para muestra un botón, les dijo Don Tertulio volviendo a la página 28 del libro para comparar la imagen con las lámparas que ahora iluminaban la Correría (alimentadas con bombillas de bajo consumo). Sigue, sigue abriendo páginas que esto da para mucho, concluyó Don Zenón mientras se sentaba dando un trago a su vaso de vino.
M.A. Peláez
www.flickr.com/photos/mapfoto/

"La Mirada Azul" por Juan Zubieta



Tenía realmente impaciencia por abrir el libro y descubrir su contenido.
Me imaginaba que Fernando no iba a hacer el trabajo justo para superar el trámite. Conociéndole esperaba algo más que eso. El primer vistazo rápido me confirmó lo que suponía. Pero un vistazo rápido no es suficiente para apreciarlo y sobretodo disfrutarlo en su justa medida. Su justa medida, en mi opinión, requiere disfrutarlo sin prisa, intentando meterse en cada imagen como si estuviéramos allí en el momento de captarla. Gracias a tanto tesón, tanta ilusión y tanta dedicación por parte de Fernando, este libro nos brinda la posibilidad de “estar allí” en algunos de los mejores momentos en los últimos años de Castro Urdiales y su entorno.
Acogiéndome a la propuesta de escoger una imagen de entre todas ellas, voy a hacer un poco de trampa y voy a escoger un grupo de ellas.
A mi me gusta el amanecer, me gusta levantarme pronto y aprovechar las primeras horas del día. Por eso las fotos de amaneceres son mis elegidas, y son varias porque todas ellas son magnificas.
Lo malo de los amaneceres es que nunca sabes como van a ser, por lo menos junto al mar Cantábrico, o quizá sea lo bueno, pero el caso es que si quieres disfrutar de los más espectaculares tienes que levantarte pronto y salir de la ciudad antes de que amanezca, con el consiguiente madrugón, ¡y muchas veces sin desayunar siquiera!, para estar en el lugar adecuado en el momento adecuado, y luego resulta que gran parte de las veces es un amanecer cualquiera, sin glamour, porque había muchas nubes o porque había muy pocas , o por la niebla o por lo que sea… y entonces es inevitable pensar en lo bien que se estaría en la cama, como la mayoría.
Pero claro también a veces hay amaneceres especulares y el poder disfrutarlos compensa las anteriores frustraciones y alegra el espíritu para el resto del día. Algunos de estos, realmente magníficos y sin madrugón, son los de las páginas 3, 115, 118, 128, 136, 148 y 153. Animo a comprobarlo.
Juan Zubieta, Castillo Siete Villas, 10 de agosto de 2009

"Buen trabajo fotográfico de Sanchoyarto" por Javier Muñoz Arriola



La semana pasada se presentó el libro Castro Urdiales. Una Mirada Azul, del fotógrafo castreño Fernando Sanchoyarto. Un excelente trabajo fotográfico sobre nuestra Ciudad y Municipio. Articulado en cinco apartados, más un índice fotográfico al final que sitúa y explica las fotos, a lo largo de casi doscientas páginas podemos encontrar un total de 152 fotografías de gran tamaño. Los cinco apartados en los que Sanchoyarto ha dividido su trabajo son de variada temática: Una mirada a sus calles; una mirada a su gente; una mirada a su naturaleza; una mirada a su costa; y una mirada a su puerto; de los cuales sería muy difícil destacar alguna fotografía sobre las demás. Entiendo que los fotógrafos profesionales pueden analizar este trabajo desde una óptica más técnica y destacar así cual foto tiene un plus sobre otra, pero quienes no somos fotógrafos profesionales y/o expertos nos acercamos a este libro con la sensibilidad del castreño que observa hermosas instantáneas de su tierra o simplemente desde la posición de la persona que admira las bellas postales que ha captado Fernando.

Del prólogo en el que el propio Fernando Sanchoyarto nos explica la motivación de su obra, me gustaría destacar este párrafo:

“... Hace bastantes años empecé a plantearme que a través de los muchos momentos en los que recorría la costa y la montaña de nuestro municipio me encontraba con paisajes que jamás había visto plasmados en una fotografía. Descubrí que la luz más atractiva de cada día, aquella que podía realzar su belleza aún más si cabe, no había sido perseguida por ningún fotógrafo. De la misma manera también fui consciente de la rapidez con la que muchos de esos parajes estaban cambiando y en muchos casos desapareciendo”.

Sin haber intercambiado nunca opinión alguna sobre este particular con Fernando, hace años y desde estas mismas líneas alerté sobre la rápida desaparición del Castro que habíamos conocido. Recuerdo que entonces llamé a plasmar en fotografía y/o en video las zonas de Castro llamadas a desaparecer, tales como edificios derribados, casas de campo y caseríos, campos y huertas, la zona de costa, ¡y tantos otros rincones de nuestra historia que se han perdido!. Y recuerdo, además, que en aquel artículo señalaba a las autoridades competentes sobre la necesidad de la creación en Castro de un centro de documentación de la imagen de nuestro municipio, en donde los castreños pudieran aportar sus fotografías antiguas, negativos u otros soportes fotográficos para su archivo y conservación. Desde entonces una importante labor de documentación, recopilación y divulgación se ha realizado por parte, por ejemplo, de la asociación Cantu Santa Ana; y este libro de Fernando Sanchoyarto también va encaminado en esa línea.

Otro párrafo que me gustaría destacar, del prólogo del libro, es cuando Sanchoyarto nos dice:
“Mi infancia transcurrió entre Campijo y Ostende. Estos dos enclaves y sus alrededores sufrieron en mi adolescencia algunos de los cambios más traumáticos del municipio. La llegada de la autovía en el primer caso y la “reconversión” en playa de sus pedregales con su consiguiente urbanización en el segundo, modificaron una parte sustancial de la naturaleza más próxima al casco urbano a la vez que supusieron una perdida en lo personal”.
También yo firmó este último párrafo: supuso una gran pérdida en lo personal, porque Fernando está hablando en él de Urdiales. El territorio comprendido entre Campijo y la Ensenada de Urdiales (lo que luego vino en llamarse playa de Ostende) sufrió una rápida y brutal transformación, como luego también sucedió en otras zonas del municipio. Eso lo hemos vivido / padecido amigo Fernando, por algo somos de la misma edad y hemos ido ambos al colegio antiguo de San Martín de Campijo, y por algo pudimos disfrutar de aquella Ensenada de Urdiales. Pero, en mi opinión, esto no ha hecho más que empezar. Quizás ahora ralentizado por la crisis económica, pero Castro está llamado a seguir creciendo urbanística y demográficamente, por lo que te animamos a seguir dejando constancia fotográfica de tantos lugares y momentos castreños que tristemente desaparecerán.
Javier Muñoz Arriola

Comentario publicado en Castro Digital
http://www.castrodigital.com/

05/08/09

"El Ojo de Castro, El Ojo de Urdiales" por Alejandro Epelde

Con este mirador que nos ofreces y con el que nos alegras, no haces otra cosa (que no es poco) que corroborar lo que dejó dicho el siempre admirado Henri Cartier-Bresson:“Fotografiar es poner la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo punto de mira”.
No hay cámara fotográfica, ni la habrá nunca, que permita configurar el disparo en modo “prioridad al talento”. ¿Nos puedes decir cómo haces?
Si a Cartier-Bresson se le conoce como El Ojo del siglo, yo te nombro El Ojo de Castro, El Ojo de Urdiales.
Gracias Fernando por mostrarnos, de esta forma tan bella, el paisaje y el paisanaje que aún nos queda.
Alejandro Epelde

31/07/09

"La paciencia de Sanchoyarto" por Mario Cerro

Queridos oyentes. “Mis ojos son azules y veo las cosas de color azul”. Esta nunca podría ser una frase mía, no porque no me guste ese color. ¿A quién no le gusta el color del mar o del cielo? No podrá ser nunca una frase mía porque mis ojos no son azules.

Pero ese sí que es el color de los de un amigo mío. Un gran amigo que ha hecho realidad un proyecto que le ha llevado seis años de trabajo pero que, sin duda, ha merecido la pena.

Fernando Sanchoyarto, fotógrafo profesional, ya tiene el libro en el que ha plasmado en imágenes el entorno que le rodea. Por cierto, un entorno privilegiado: Castro Urdiales.

Una mirada azul. Ese es su título. Pero me va a perdonar que no hable más de su trabajo porque el que conoce sus fotografías ya sabe lo que se va a encontrar. Un gran trabajo, profesional donde los haya.

Voy a hablar de algo que me dijo fuera de micrófono, un truco para los amantes de la fotografía. ¿Qué es lo que hay hacer para captar una buena foto? Tener paciencia. Y ahí me va a tener que dar un cursillo Sanchoyarto. ¡La paciencia! Admiro a las personas que tienen ese don, las admiro y las intento emular…aunque, transformar un defecto en una virtud es complicado.

Lo cierto es que sus instantáneas están cargadas de paciencia y eso se nota en el resultado final.

En fin. Dice en su prólogo Fernando Sanchoyarto que espera que sus imágenes nos hablen como le hablaron a él y nos emocionen como aún le emocionan a él. Pues bien. Objetivo cumplido. Una mirada azul emociona, no vean ustedes si emociona.
Mario Cerro

*Comentario leído en los programas ‘Protagonistas Cantabria’ y ‘Protagonistas Castro Urdiales’ de Punto Radio.

30/07/09

Vuestra opinión

El libro ya esta en la calle. Ahora, después de tanto trabajo me toca disfrutar un poco con vuestras opiniones. Si hay algo que ahora me apetece es compartir mi visión con vosotros y observar la reacción al ver todo el trabajo terminado.
Lo que si puedo deciros es que algunas personas me han hecho sentir una gran emoción con sus comentarios, he tenido la sensación de que todo el tiempo y la energía invertida en este proyecto me están siendo devueltos con creces.
Mi hermano me ha sugerido la posibilidad de que pida a algunos de mis amigos que elijan una imagen del libro y nos cuenten a todos sus impresiones.
Como me ha parecido una buena idea le he pedido a el que sea el primero en hacerlo. Esta que veis a continuación es la fotografía que él ha elegido y las líneas que ha redactado.



Siempre me ha parecido que la memoria juega con su propio contenido y esta fotografía ha sido el detonante de un recuerdo de mi infancia que seguramente ya no es más que un juego de lo vivido.
Debajo de las feas arenas de la playa de Ostende se esconde, a la espera de que una futura generación de arqueólogos lo desentierre, uno de los paraísos de mi niñez. Escarpadas peñas rodeadas de cantos rodados y rocas cubiertas de verdín formaban nuestro territorio de juegos en verano, en invierno nos estaba vedado el acceso ya que la mar recuperaba su feudo. Esa mar que nos recordaba su reinado invernal a través de la melodía que interpretaban los cantos rodados al correr unos sobre otros con cada retirada de las olas. Era el sonido de advertencia de su poder y autoridad, era el sonido del invierno. Como una casa con dos puertas que dieran acceso a dos calles distintas, el canto del pedregal nos indicaba con su presencia el final de nuestras vacaciones y el inicio del periodo escolar.
Tengo recuerdos de niño, sentado en el pequeño muro que servía de protección al camino, escuchando el incesante canto de los pitones tal y como Ulises hubiera escuchado el canto de las sirenas y soñando con el retorno, no a Ítaca, sino al verano perdido. Esta imagen ha surtido en mí aquel mismo efecto y me ha hecho soñar con el retorno a mi infancia perdida. Gracias hermano por devolverme este trozo de mí.

Ricardo Sanchoyarto

20/07/09

Equipo fotográfico

A lo largo de los 6 años que ha durado el proyecto de Una Mirada Azul el equipo fotográfico utilizado ha sido variado.

CÁMARAS: 7 modelos distintos. Destacar que mi primera 20D acabó sus días dándose un chapuzón en el mar en la costa de Mioño y la 5D rodó por un acantilado del Rebanal.
- Nikon E5400
- Canon EOS 20D ( 2 cámaras)
- Canon EOS 400 D
- Canon EOS 5D
- Canon EOS-1Ds Mark III
- Canon G10

OBJETIVOS
- Canon EF-s 10-22
- Canon EF-s 17-85
- Canon EF-s 18-55
- Canon EF 17-35 f/2,8L
- Canon EF 17-40 f/4L
- Canon EF 24-105 f/4L IS
- Canon EF 15 f/2,8 Fisheye
- Canon EF 100 f/2,8 Macro
- Canon EF 300 f/4L IS
- Canon EF 70-200 f/4L
- Canon EF 70-200 f/2,8L IS
- Canon EF 100-400 f/4,5-5,6L IS
- Canon Multiplicador 1,4x
- Canon Multiplicador 2x

FLASH
- Canon 580 EX y 580 EXII

FILTROS NEUTROS DEGRADADOS: Primero utilicé los filtros Galen Rowell de Shing Ray con un portafiltros Cockin “tuneado”. Posteriormente comencé a utilizar el sistema de Filtros Lee con su propio portafiltros.
- Singh Ray: 2 y 3 f-stop soft step y 2 y 3 f-stop hard step .
- Lee Filters: 0,6 y 0,9 soft grad y 0,6 y 0,9 hard grad. También utilicé un filtro neutro Lee de 3 pasos, así como un polarizador Heliopan de 105 mm con su adaptador al portafiltros Lee.

POLARIZADORES: De la marca B+W en distintos diámetros de rosca

TRÍPODES
- Manfrotto 055 PROB, 055 MF4 y 055 CXPRO

RÓTULAS
-Manfrotto 410 y 486RC2
-Markins M10

06/06/09

Castro Urdiales. Una Mirada Azul

El fotógrafo Fernando Sanchoyarto nos muestra en este libro una visión muy personal de su ciudad natal, Castro Urdiales.
A partir de una cuidada selección, compuesta por más de 150 imágenes del municipio, el autor elabora un itinerario por la gran diversidad que ofrecen su costa, su naturaleza, sus calles y su gente.
Estas fotografías, realizadas entre los años 2003 y 2008, constituyen el reflejo de los lugares más emblemáticos de Castro Urdiales pero a la vez sirven para descubrirnos rincones, puntos de vista y perspectivas inéditas. La particular visión y sensibilidad que el autor ha sabido transmitir con estas imágenes se ve ensalzada gracias a una cuidada utilización de la técnica fotográfica y una búsqueda incesante de la luz que mejor expresa la belleza de los escenarios elegidos.
Mas allá del mero placer de la contemplación de las imágenes, este libro nace con la pretensión de realzar el valor de nuestro patrimonio y ayudar en la tarea de preservarlo para futuras generaciones además de ser una invitación expresa a quienes no nos conocen para que compartan con nosotros uno de los rincones más pintorescos y representativos de Cantabria.