
Lo primero que se me ocurre al escribir, Fernan, es darte las gracias por un montón de cosas buenas, pero aquí he venido a hablar de tu libro así que las gracias te las doy sobre todo por eso, por el magnífico y generoso regalo que has hecho a Castro con Una Mirada Azul.
Lo que nos muestras de manera luminosa no deja lugar a dudas: en Castro Urdiales aun queda “casta” y mucha belleza digna de ser admirada y conservada; pero también nos señalas en el prólogo, que nuestros abuelos nos entregaron un tesoro desbordante de gemas preciosas, muchas de las cuales ya sólo van a dejar en el cofre de nuestros nietos un rosario de recuerdos en blanco y negro, y otras cosas mucho peores... si no asumimos el compromiso de evitarlo.
Siempre has sido un tipo de mirada afilada Fernan, por eso creo que en realidad lo que nos has regalado bien podría ser Un Cincel Azul. Cincel que ojalá sirva para que cada uno de nosotros se comprometa a abrir sus propias ventanas -como has hecho tú- a través de los muros de abandono y hormigón que vienen asfixiando tanta vitalidad y creatividad en nuestro“pueblo”.
Hablamos de nuestra historia y del futuro de Castro, pero en realidad se trata de un compromiso en el presente con nuestra propia sensibilidad, con nosotros mismos; se trata de entrega, de trabajo perseverante, de entusiasmo compartido...de generosidad. Esto es lo que para mi trasmite esta fotografía donde estalla la pasión y el compromiso personal que hay detrás de Una Mirada Azul y mucha de la emoción colectiva que hay delante.
Castreños, viendo como va la regata va a ser muy difícil acabarla en condiciones pero sabiendo que contamos en la trainera con gente como Iker Jimeno y Fernando Sanchoyarto tenemos asegurado lo más importante ¡con ese compromiso en las bancadas es imposible perder, venceremos, aunque “ganemos los últimos”!
¡AÚPA CASTRO! Siempre
Oscar Prada Campaña











