30/07/09

Vuestra opinión

El libro ya esta en la calle. Ahora, después de tanto trabajo me toca disfrutar un poco con vuestras opiniones. Si hay algo que ahora me apetece es compartir mi visión con vosotros y observar la reacción al ver todo el trabajo terminado.
Lo que si puedo deciros es que algunas personas me han hecho sentir una gran emoción con sus comentarios, he tenido la sensación de que todo el tiempo y la energía invertida en este proyecto me están siendo devueltos con creces.
Mi hermano me ha sugerido la posibilidad de que pida a algunos de mis amigos que elijan una imagen del libro y nos cuenten a todos sus impresiones.
Como me ha parecido una buena idea le he pedido a el que sea el primero en hacerlo. Esta que veis a continuación es la fotografía que él ha elegido y las líneas que ha redactado.



Siempre me ha parecido que la memoria juega con su propio contenido y esta fotografía ha sido el detonante de un recuerdo de mi infancia que seguramente ya no es más que un juego de lo vivido.
Debajo de las feas arenas de la playa de Ostende se esconde, a la espera de que una futura generación de arqueólogos lo desentierre, uno de los paraísos de mi niñez. Escarpadas peñas rodeadas de cantos rodados y rocas cubiertas de verdín formaban nuestro territorio de juegos en verano, en invierno nos estaba vedado el acceso ya que la mar recuperaba su feudo. Esa mar que nos recordaba su reinado invernal a través de la melodía que interpretaban los cantos rodados al correr unos sobre otros con cada retirada de las olas. Era el sonido de advertencia de su poder y autoridad, era el sonido del invierno. Como una casa con dos puertas que dieran acceso a dos calles distintas, el canto del pedregal nos indicaba con su presencia el final de nuestras vacaciones y el inicio del periodo escolar.
Tengo recuerdos de niño, sentado en el pequeño muro que servía de protección al camino, escuchando el incesante canto de los pitones tal y como Ulises hubiera escuchado el canto de las sirenas y soñando con el retorno, no a Ítaca, sino al verano perdido. Esta imagen ha surtido en mí aquel mismo efecto y me ha hecho soñar con el retorno a mi infancia perdida. Gracias hermano por devolverme este trozo de mí.

Ricardo Sanchoyarto

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Que belleza en tus palabras Richard!

oscar delgado dijo...

Tengo que decir que desde que conozco la obra de Sanchoyarto no dejo de descubrir imágenes de gran belleza, cuidadas al máximo desde su inicio , sin demasiado "maquillaje". Su técnica es exquisita, pero lo que verdaderamente seduce es su ojo fotográfico, composiciones llenas de ritmo y luz en su justa medida reflejan en su obra fragmentos de su visión, fragmentos de su personalidad.

Me da que en esta toma, Sanchoyarto hace un pequeño homenaje a sus compañeras de muchas horas, de muchas noches, parece que estoy escuchando ese sonido rítmico de las olas sobre las piedras, y las piedras sobre otras piedras, una vez y otra vez, y el artista buscando su obra, muchas veces en soledad por compañera y con el único convencimiento de que lo que llevará a casa le cubrirá de sensaciones.

Me encanta, dos partes en perfecta armonía y dulzura en los tonos y texturas.

Brenda dijo...

Me encantan! estas imagenes transmiten sonidos, sentimientos, aromas...
Enhorabuena!!

Fabiola dijo...

Recuerdos de otitis producida por el agua en mis oidos, del pedregal clavado en la espalda en los pocos momentos que nos tendiamos al sol, (nuestro moreno era como el de todos los niños de tomar las olas)mis veranos eran Castro, con maletas cargadas entre la Lambreta y sidecar, del cual bajábamos a todos los infantes del barrio para poder mover, de escondites por la via,de canciones a la Marinera y a lo bonitas que son las Castreñas aún en mi Logroño natal cual Castreña de nacimiento, mi mirada también es azul porque Fernan y yo somos de la misma rama génetica y el futuro también vera todo con ojos del mismo color que el mejor color de Cantrabria, el de CASTRO

iñigo liaño dijo...

Cómo me encanta el trabajo que has realizado!Merece mucho la pena comprar el libro,pues gente como yo que somos de castro y no vivimos alli podemos disfrutarlo en cualquier momento un saludo y mucha suerte iñigo y blanca

JAVIER MUÑECAS PERALES dijo...

La verdad es que creo que cuando se hace un trabajo asi y enicma se hace con el sentimiento y el cariño que le has puesto pues gusta y quizas una de las cosas que te guste sea el recibir las criticas y opiniones entorno a sus fotos maxime cuando la gente opina como yo que son unas fotos formidables no por la foto en si, sino por el sentimiento que transmiten y que has sabido capturar a golpe de camara , creo que para la gente de toda la vida de castro le produce un sentimiento especial incapaz de describir y que solo tu Fernando has sabido captar.

Me gustaria darte las gracias por evocar viejos recuerdos, sitios añorados y sentimientos olvidados y que te han costado tanto tiempo, ya ocho años de ese camino, tiempo que nos has dedicado a todos , a tus familiares, amigos, compañeros, seguidores, ... Creo que es lo minimo que podemos decirte Fernando ... GRACIAS POR TU TRABAJO.

JAVIER MUÑECAS PERALES

marta dijo...

cuando llego mi ama con el libro en sus manos no dude en mirarlo atentamente, no una ,sino dos veces seguidas,soy la hija de una prima de tu madre,de maria jesus agote,y cuando he visto las fotos de tantos sitios llenos de recuerdos ...no he podido mas q recordar esos veranos en castro...esas meriendas en casa de la tia elo, con tus primas y de vez en cuando tu ese niño rubio que parecia salir de una peli de suecos,gracias por este libro

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