Con la publicación del libro de F.Sanchoyarto estaban Don Tertulio y unos amigos ojeándolo por la mañana al lado del ayuntamiento, frente al establecimiento hostelero “La Cierbanata”, donde se presta a todo aquel que lo quiera ojear.
El asombro de Don Tertulio crecía por momentos ante las imágenes que desfilaban página a página.
Al pasar a la página 80 Don Penilicio no pudo aguantar su comentario.
- Madreee, pero ¿vosotros creéis? ¿Cómo es posible hacer semejante fotografía? ¡Asombroso! ¡Si parece que se pueda meter la mano en el charco ese!. Fijaos, fijaos cómo se ven las piedras del fondo. Y de ahí la vista se va hasta el sol, que cae en el horizonte.. ¡Y para colmo hay un barco en la escena! ¡Ahí es nada!¡Y qué colores! ¿Cómo harán estas fotografías?
- Esta gente tiene unas cámaras que lo hacen todo – Añadió Don Zenón.
- No seas infame, replicó Don Tertulio, ¡que te dejen a ti una cámara de esas, te coloquen en el mismo sitio y a ver que consigues plasmar!. La fotografía es mucho más. Tengo un sobrino aficionado y cada día aprende una cosa nueva.
- Seguro que si voy una tarde a esas rocas consigo un atardecer parecido, aseguró Don Zenón un tanto arrogante.
- Pero ¿os creéis que una fotografía como esta se hace en unos minutos?. Dejando a un lado la técnica, ya de por sí difícil, el tal Sanchoyarto seguro que fue al mismo sitio varias veces porque ya tenía un atardecer en su cabeza y sabía lo que quería enseñarnos. A buen seguro buscó un ángulo, intentó fotografiar, cuando se iba ya para casa encontró el agujero de marras y tuvo que volver varios días al mismo sitio para encontrar de nuevo las condiciones idóneas y traértelas aquí. Y si no fue así en esta foto seguro que si lo fue en otras, te lo puedo asegurar. ¡Se ve bien que las fotografías de este libro están cargadas de nuevos ángulos y grandes paciencias!... argumentó Don Tertulio.
- ¡¡Totalmente cierto!!, reseñó Don Penilicio. Según dijo el autor el otro día en la prensa, para alguna fotografía se puede tardar meses o incluso años... y no solo paciencia sino buen ojo, es lo que requiere el que así fotografía.
- Pues el libro este está cargado de esas cualidades, volvió a añadir Don Tertulio. ¿Queréis una prueba más? ¡Abramos otra página al azar!.
Abrieron el libro, un poco más adelante, hacia las imágenes que aún no habían contemplado, y se les presentó la fotografía de la página 117.
- ¡¡Reostia!! Igual tengo que daros la razón, porque un atardecer como ese no se ve todos los días, ¡¡que grandeza!!, asintió sorprendido Don Zenón.
- No, no te quedes con más dudas, que todo está bien recogido, añadió Don Tertulio. Vamos al final del libro y comprobarás que pocas cosas aquí son al azar.
Fueron al indice fotográfico, donde se recogen ciertos datos de cada imagen y aunque nuestros amigos poco entendían de diafragmas y velocidades de disparo, sí prestaron atención a otras cosas como el lugar o la hora de la captura.
El asombro de Don Tertulio crecía por momentos ante las imágenes que desfilaban página a página.
Al pasar a la página 80 Don Penilicio no pudo aguantar su comentario.
- Madreee, pero ¿vosotros creéis? ¿Cómo es posible hacer semejante fotografía? ¡Asombroso! ¡Si parece que se pueda meter la mano en el charco ese!. Fijaos, fijaos cómo se ven las piedras del fondo. Y de ahí la vista se va hasta el sol, que cae en el horizonte.. ¡Y para colmo hay un barco en la escena! ¡Ahí es nada!¡Y qué colores! ¿Cómo harán estas fotografías?
- Esta gente tiene unas cámaras que lo hacen todo – Añadió Don Zenón.
- No seas infame, replicó Don Tertulio, ¡que te dejen a ti una cámara de esas, te coloquen en el mismo sitio y a ver que consigues plasmar!. La fotografía es mucho más. Tengo un sobrino aficionado y cada día aprende una cosa nueva.
- Seguro que si voy una tarde a esas rocas consigo un atardecer parecido, aseguró Don Zenón un tanto arrogante.
- Pero ¿os creéis que una fotografía como esta se hace en unos minutos?. Dejando a un lado la técnica, ya de por sí difícil, el tal Sanchoyarto seguro que fue al mismo sitio varias veces porque ya tenía un atardecer en su cabeza y sabía lo que quería enseñarnos. A buen seguro buscó un ángulo, intentó fotografiar, cuando se iba ya para casa encontró el agujero de marras y tuvo que volver varios días al mismo sitio para encontrar de nuevo las condiciones idóneas y traértelas aquí. Y si no fue así en esta foto seguro que si lo fue en otras, te lo puedo asegurar. ¡Se ve bien que las fotografías de este libro están cargadas de nuevos ángulos y grandes paciencias!... argumentó Don Tertulio.
- ¡¡Totalmente cierto!!, reseñó Don Penilicio. Según dijo el autor el otro día en la prensa, para alguna fotografía se puede tardar meses o incluso años... y no solo paciencia sino buen ojo, es lo que requiere el que así fotografía.
- Pues el libro este está cargado de esas cualidades, volvió a añadir Don Tertulio. ¿Queréis una prueba más? ¡Abramos otra página al azar!.
Abrieron el libro, un poco más adelante, hacia las imágenes que aún no habían contemplado, y se les presentó la fotografía de la página 117.
- ¡¡Reostia!! Igual tengo que daros la razón, porque un atardecer como ese no se ve todos los días, ¡¡que grandeza!!, asintió sorprendido Don Zenón.
- No, no te quedes con más dudas, que todo está bien recogido, añadió Don Tertulio. Vamos al final del libro y comprobarás que pocas cosas aquí son al azar.
Fueron al indice fotográfico, donde se recogen ciertos datos de cada imagen y aunque nuestros amigos poco entendían de diafragmas y velocidades de disparo, sí prestaron atención a otras cosas como el lugar o la hora de la captura.
- A ver, a ver… ¿tu te crees que hay mucha gente en el monte Cerredo a las 21:40 para sacar una fotografía como ésta?, preguntó Don Tertulio.
- Ciertamente, ha captado unos colores increíbles y ha sabido congelar el momento para nosotros, concluyó Don Penilicio.
- Paciencia, amigos, paciencia y gran profesionalidad es lo que nos ofrece nuestro paisano, resumió Don Tertulio. ¡Y un testigo para nuestros nietos!, que hay aquí detalles que irán desapareciendo con los años. Y para muestra un botón, les dijo Don Tertulio volviendo a la página 28 del libro para comparar la imagen con las lámparas que ahora iluminaban la Correría (alimentadas con bombillas de bajo consumo). Sigue, sigue abriendo páginas que esto da para mucho, concluyó Don Zenón mientras se sentaba dando un trago a su vaso de vino.
M.A. Peláez
www.flickr.com/photos/mapfoto/
- Ciertamente, ha captado unos colores increíbles y ha sabido congelar el momento para nosotros, concluyó Don Penilicio.
- Paciencia, amigos, paciencia y gran profesionalidad es lo que nos ofrece nuestro paisano, resumió Don Tertulio. ¡Y un testigo para nuestros nietos!, que hay aquí detalles que irán desapareciendo con los años. Y para muestra un botón, les dijo Don Tertulio volviendo a la página 28 del libro para comparar la imagen con las lámparas que ahora iluminaban la Correría (alimentadas con bombillas de bajo consumo). Sigue, sigue abriendo páginas que esto da para mucho, concluyó Don Zenón mientras se sentaba dando un trago a su vaso de vino.
M.A. Peláez
www.flickr.com/photos/mapfoto/

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada