
Hace muchos años (verano del 91) hice un viaje en moto por la costa cántabra, desde la provincia de Lugo (de donde soy) hasta Santander. No sé qué tienen los pueblos del Norte que a medida que los vas visitando te vas embriagando de ese halo de identidad propia, de ese olor característico a humedad, a verde, a tierra oxigenada, de esos rasgos comunes de la idiosincrasia de la zona; por eso, cuando veo las fotos de Castro Urdiales, pueblo en el que nunca he estado, vislumbro rincones, luces y colores de mi tierra lucense, en concreto de un pueblecito costero llamado Foz, donde pasé mis primeros 20 veranos de vida.
Cuando ví la foto "el salto del ángel" tuve de inmediato un flashback a los veranos de mi infancia, donde iba con mi hermano al puerto a pescar anguilas, donde habia (y hay) escalinatas de piedra de acceso a los barcos pesqueros iguales a las retratadas.
Ver esa foto me ha traído buenos recuerdos que casi tenía enterrados en la memoria. Recuerdos de una época que, aunque nunca volverá, viví con gran intensidad.
Gracias por haberme refrescado la memoria.
José L. Villanueva, Valencia
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