24/02/10

"Compromiso en las bancadas" por Oscar Prada Campaña




Lo primero que se me ocurre al escribir, Fernan, es darte las gracias por un montón de cosas buenas, pero aquí he venido a hablar de tu libro así que las gracias te las doy sobre todo por eso, por el magnífico y generoso regalo que has hecho a Castro con Una Mirada Azul.

Lo que nos muestras de manera luminosa no deja lugar a dudas: en Castro Urdiales aun queda “casta” y mucha belleza digna de ser admirada y conservada; pero también nos señalas en el prólogo, que nuestros abuelos nos entregaron un tesoro desbordante de gemas preciosas, muchas de las cuales ya sólo van a dejar en el cofre de nuestros nietos un rosario de recuerdos en blanco y negro, y otras cosas mucho peores... si no asumimos el compromiso de evitarlo.

Siempre has sido un tipo de mirada afilada Fernan, por eso creo que en realidad lo que nos has regalado bien podría ser Un Cincel Azul. Cincel que ojalá sirva para que cada uno de nosotros se comprometa a abrir sus propias ventanas -como has hecho tú- a través de los muros de abandono y hormigón que vienen asfixiando tanta vitalidad y creatividad en nuestro“pueblo”.

Hablamos de nuestra historia y del futuro de Castro, pero en realidad se trata de un compromiso en el presente con nuestra propia sensibilidad, con nosotros mismos; se trata de entrega, de trabajo perseverante, de entusiasmo compartido...de generosidad. Esto es lo que para mi trasmite esta fotografía donde estalla la pasión y el compromiso personal que hay detrás de Una Mirada Azul y mucha de la emoción colectiva que hay delante.

Castreños, viendo como va la regata va a ser muy difícil acabarla en condiciones pero sabiendo que contamos en la trainera con gente como Iker Jimeno y Fernando Sanchoyarto tenemos asegurado lo más importante ¡con ese compromiso en las bancadas es imposible perder, venceremos, aunque “ganemos los últimos”!

¡AÚPA CASTRO! Siempre


Oscar Prada Campaña

07/02/10

"Al encuentro de las olas" por Ricardo Zorrilla



Hace tiempo que compartimos unas horas alrededor de tu libro, y esta fotografía, lo sabes, me sumergió, en un instante, en un recuerdo tan vivo…
Me hizo revivir en tierra lo experimentado en la mar. Pudimos haber hablado de la técnica del surf, de sus reglas, de campeonatos, de su estética…
Dejamos lo superficial y nos acercamos a las primeras sensaciones que el protagonista de este instante debió sentir y que en otros muchos momentos había disfrutado yo.
Estoy solo, no tengo prisa, el segundero ya no existe, solo existe el tiempo que marcan las olas, aquí no mando yo. La mar está ordenada. Una ligera brisa me da la bienvenida en el mismo instante en que las primeras espumas llegan a mis tobillos y entierran mis pies. La temperatura es agradable.
Las barras en el horizonte se acercan con un color más oscuro. A unos metros un pitorro bucea, la gaviota sobrevuela la orilla, mi bañador se moja. La primera serie comienza a romper. Siento el neopreno mojado antes de que el agua le alcance, me anticipo al cambio de temperatura. Las primeras espumas, lo que fueron olas… Ya estoy listo.

Ricardo Zorrilla Rodríguez Rojo, Castro Urdiales.
izquierdadesonabia@yahoo.es